Enfoque integral del paciente
Dr. César Bergadá
Las opiniones y/o artículos contenidos en esta página son a título informativo y no pueden reemplazar de ningún modo la consulta con su médico.

¿Cómo incrementar la calidad de vida en el paciente? Hay dos aspectos importantes que quiero destacar. No solo debemos incrementar la calidad de vida en el paciente, sino tratar de incrementar la calidad de vida en su familia. Cuando a un niño se le diagnostica diabetes, Sindrome de Turner o una anomalía genital, su familia experimenta un cambio de vida. Los médicos tenemos que acompañar a esa familia desde ese momento hasta la adultez del paciente. Fue por eso que, hace ya muchos años propicié la creación de centros para la atención de adolescentes en hospitales pediátricos.
Para mejorar la calidad de vida de una familia y del paciente en primer lugar, debe privilegiarse la capacidad del médico para afrontar esas situaciones. En este primer enfoque quiero mencionar cómo un médico debe introducirse en una familia cuando tiene que atender a un enfermo.
La relación médico-paciente debe considerarse el acto médico más importante y de mayor trascendencia en el ejercicio de la medicina. Un buen médico debe tener incorporado este concepto en todos sus actos. El médico debe tratar con cariño al paciente, inspirarle gran confianza y respeto, pero sin que se pierdan las características propias de su labor profesional. Es necesario diferenciar la actividad profesional del compromiso afectivo.
Quiero destacar unos puntos:
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Cuando atendemos un paciente, debemos verlo a él y a su familia entera, como a personas que realmente necesitan ayuda. Con la globalización de la atención médica y la influencia de las obras y servicios sociales se dispone de poco tiempo para la atención de cada enfermo. Es preciso, sin embargo, recordar que alguien que viene a la consulta por mínima que sea, es alguien que necesita ayuda. Es importante ver al paciente como integrante de un grupo familiar, interiorizándonos en cómo es la familia, qué lugar ocupa, qué problema crea y cómo repercute su enfermedad en ella.
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Poseer una verdadera vocación de servicio sin reparos de ninguna especie, es decir: cualquiera sea la edad del niño, las condiciones de sus padres o las características de su problema, el médico debe estar dispuesto a solucionárselos. Situaciones simples o banales pueden inducir grandes preocupaciones en los padres que deben ser atendidas. Por otra parte, hay pacientes con enfermedades graves que a lo mejor los padres no registran y es nuestra responsabilidad ayudarlos a tomar conciencia.
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Sentir el deseo íntimo de mejorar la salud física y espiritual del paciente y de su familia. Este es un dato importante, estamos atendiendo a un ser humano con cuerpo y alma. Tenemos que comprometernos con el paciente y su familia y tenderlos integralmente.
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Actuar con una gran comprensión, aceptando preocupaciones y problemas.
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El profesional debe tratar de poseer los conocimientos médicos necesarios para resolver cada situación. Poder transmitir la información más adecuada en cada caso, con la mayor modestia, evitando demostrar sensación de suficiencia o haciendo alarde de la capacidad científica. Hay que ser humilde para atender a un paciente. Por más conocimientos científicos que se tengan, no es delante de los pacientes donde se tienen que demostrar.
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Conocer las limitaciones de cada uno y solicitar la consulta especializada cuando sea necesario antes de arriesgar un diagnóstico o experimentar un tratamiento que pueda ser inefectivo o perjudicial.
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Saber ubicarse en el medio social en que se encuentra el paciente. Conocer la educación y personalidad del mismo para poder transmitir la información o asesoramiento en los términos más adecuados, comprensibles y menos traumáticos y agresivos. ¡Qué importante es eso!. Los padres deben salir de la consulta con un conocimiento lo más exacto posible acerca de lo que tiene su hijo y de cuál será su evolución….
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Saber escuchar. Hoy en día no se tiene tiempo para escuchar. Cuando recibimos a los padres debemos dedicarles el mayor tiempo posible para que puedan explicar todo lo que quieran decir. Saber escuchar es una virtud muy importante.
Estos objetivos se pueden lograr si se actúa en un clima de gran confidencia mutua en el cual el médico y el paciente pueden tratar el problema que les atañe.
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…”Frente a situaciones muy complejas, resulta muy difícil dar toda esa información en una sola consulta y dejar que esta familia se vaya. Es necesario quedar conectados con esa familia para poder acompañarla y ayudarla hasta que el paciente llegue a la adolescencia”….
Tácticas para incrementar la calidad de vida en pacientes con patología endócrina. Enfoque integral del Paciente. Dr. César Bergadá, Ex Decano de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral. Ex Jefe de la División de Endocrinología del Hospital de Niños Ricardo Gutierrez, Buenos Aires, Argentina.
En “ENFERMEDADES ENDOCRINOLÓGICAS DE LA INFANCIA Y CALIDAD DE VIDA” (Alicia Martínez –Ana Keselman – Juan Jorge Heinrich, eds; pag.60, año 2000).